domingo, 12 de abril de 2015

Mañana 2009

Camino desconcertada por la avenida, te he visto partir en aquel bus azul donde viajamos infinitas veces.
Te vi voltear el rostro para no verme, y no ver como la gente 'curiosa' me miraba llorar.
Una chica a mi lado murmuro "la dejaron" y su amiga del lado se rió, desafortunada decisión. En li disforia atiné a tirarle un puñete en todo el rostro, "entrometida", vocifere. En un acto de lucidez, me aleje gritando: "Él no me dejo, yo lo perdí". No es lo mismo que no te quieran y se vayan, a que te amen pero no te soporten.
Lo admito, tiendo a ser insoportable, pero lo amaba con todo lo que mi yo podía dar y tener dentro, y todo lo que tenía dentro lo horrorizó y se fue.
En un acto de desconsuelo lo llamé para hacerle entender, para pedirle que vuelva, pero su "no" fue rotundo, "Déjame en paz" se oyó por el auricular, que ya no le daba más el corazón, y fue en ese preciso momento que comprendí y aprendí que era perder.
Tengo tantas cosas que decirle, no pedirle que vuelva, ni que me perdone, ni que lo reconsidere. Sólo quiero decirle que lo amo, que trataré de respetar su decisión, de seguir, de vivir.
Camino con los ojos inundados y la gente pasa, mirándome, siento sus miradas de pena y vergüenza ajena. Yo, ensimismada solo pienso que debo cambiar de estrategia, que este caracter a ningún lado me ha de llevar, que cuando lo vuelva a ver notará que maduré.
Me seco los ojos mientras pienso: "Vamos nena, recoja el corazón y la dignidad que mañana será mejor".