miércoles, 8 de junio de 2011

Locas tijeras

Recuerdo la primera vez que me dijiste así,
recuerdo cundo tu mamá me dijo así,
recuerdo haber querido lastimarte,
recuerdo haberme lastimado
pero ¿Entiendes el por qué la locura?

"No sé que opinas tú, pero yo opino..."
Siempre fue muy gracioso escucharte discursar así,
te amo.
Quizá entiendas poco,  o quizá nada
y es que en ti,
rechinan dos carretas contra los martillos,
insisto, te amo.

Y sí, sí estoy loca,
me tienes loca,
esta no es una declaración de amor ni de dolor,
es una declaración de estado,
lo confieso: Sí, estoy loca
así que escondamos las tijeras, bebe

Mi locura lleva hoy tu nombre y apellido,
eso lo sabemos poco más de dos años y cuatro meses
¿Te tengo loco?
¿Tendré que asfixiarte para que respondas?
Lo admito: ¡Me tienes loca!

Catarsis - Insolente cuadro

Íbamos en el ómnibus grande y rojo. Íbamos como siempre, entre miradas y desdeñadas, entre besos y palabras.
Yo miraba por la ventana un seudo mitín, y tú me contabas lo importante que era el recuerdo de tu abuelo y lo mucho que lo extrañas. Yo miraba fijamente tus hermosos ojos pardos que siempre me hacen querer sumergirme en ti. Ese par de ojos que alguna vez no pude dejar de mirar. Mi mente iba entre sambullirme en tus brazos, para llegar a casa donde me amarías como un loco; o en analizar aquel dibujo tuyo de una mujer que no era yo, mujer que también te amo. Decidí no tocar el tema para no perder más tiempo, pero según íbamos avanzando, mi silencio se volvía un vacío, mi cabeza trabajaba a mil por hora. Dentro mio buscaba una explicación, no entendía ¡¿por qué?! Recordaba cada trazo, cada forma, me percate que recalcaste mucho el contorno de su rostro, y aún sigo sin entender porqué.
Dudaba si preguntar o no, pero me conozco y te conozco, sabía bien que si lo mencionaba esto iba a ser como la caja de Pandora, una vez abierta nada volvería a ser igual.
El chofer puso su disco de "Viejitos pero calientes" y entre risas jugábamos a cantar y bailar, cantábamos y reíamos, reías y me abrazabas. Me conozco y te conozco, haz de sorprenderte de mi decisión porque sabes de sobra que te hubiera atormentado hasta saberlo todo, ¡Absolutamente todo!
Esta es mi catarsis nene, no te apresures en opinar.
Cerca a casa tus labios se confabularon con mis ojos, y decidieron regresarme al ómnibus. Entonces me deje llevar por ti, y me quede contigo, en tus ojos, en tus brazos. Me quedé a tu lado.

viernes, 13 de mayo de 2011

Malditas luciérnagas

En realidad a veces siento que se me han escapado las mejores ideas. Muchas veces, me pasa que quisiera escribir todas las ideas que tengo en mente pero es frustrante darme cuenta que estas aparecen y desaparecen como luciérnagas incandescentes. Aquel que logre atrapar una (idea o luciérnaga) puede alumbrarse un buen trecho del camino hasta que atrape otra y así sucesivamente hasta que estas sesén con la existencia. Pero ¿acaso sabes el sinsabor que deja el no poder atraparlas?


Esas risitas burlonas que escuchas cada vez que se alejan de ti.

Y sabes?, eso es peor que no saber escribir, tener tantas ideas y no poder plasmarlas.

Muchas veces cuando vamos en el carro, vemos volar una luciérnaga, poco a poco vamos imaginándola, viéndola de cerca como para que no se vaya. Sin embargo al menor descuido, (sasssss) desaparece. Si entiendes lo que trato de decir, entonces también entiendes lo que siento.

Pasar horas pintando la frase o verso perfecto, ordenándolo, encajando las palabras adecuadas, como la locura que causa escuchar una y otra vez una canción latente y punzante en tu cabeza. Es como estar en un huracán, tratando de escapar para vivir. Yo trato de atraparlas para sentirme viva.

¿Pero que pasa cuando ya casi la alcanzas y no hay red para atraparla?

Nada hombre, se escapo, otra vez oyes risitas burlonas. Es casi inaudito saber que a causa de un error como el no tener un lápiz a la mano o no estar sentado frente al ordenador, se trague de manera brutal horas de placer. Escribir me es placentero.

Y es así como las mejores frases o versos se desvanecen a lo lejos de tu memoria, dejando un ser miserable absorto por su error.

Pero no bajes lo brazos ni adormezcas el cerebro. Solo hay que estar atento para ver si la próxima vez atrapamos alguna.

Mi gran dilema, se me acaba de escapar una.