En realidad a veces siento que se me han escapado las mejores ideas. Muchas veces, me pasa que quisiera escribir todas las ideas que tengo en mente pero es frustrante darme cuenta que estas aparecen y desaparecen como luciérnagas incandescentes. Aquel que logre atrapar una (idea o luciérnaga) puede alumbrarse un buen trecho del camino hasta que atrape otra y así sucesivamente hasta que estas sesén con la existencia. Pero ¿acaso sabes el sinsabor que deja el no poder atraparlas?
Esas risitas burlonas que escuchas cada vez que se alejan de ti.
Y sabes?, eso es peor que no saber escribir, tener tantas ideas y no poder plasmarlas.
Muchas veces cuando vamos en el carro, vemos volar una luciérnaga, poco a poco vamos imaginándola, viéndola de cerca como para que no se vaya. Sin embargo al menor descuido, (sasssss) desaparece. Si entiendes lo que trato de decir, entonces también entiendes lo que siento.
Pasar horas pintando la frase o verso perfecto, ordenándolo, encajando las palabras adecuadas, como la locura que causa escuchar una y otra vez una canción latente y punzante en tu cabeza. Es como estar en un huracán, tratando de escapar para vivir. Yo trato de atraparlas para sentirme viva.
¿Pero que pasa cuando ya casi la alcanzas y no hay red para atraparla?
Nada hombre, se escapo, otra vez oyes risitas burlonas. Es casi inaudito saber que a causa de un error como el no tener un lápiz a la mano o no estar sentado frente al ordenador, se trague de manera brutal horas de placer. Escribir me es placentero.
Y es así como las mejores frases o versos se desvanecen a lo lejos de tu memoria, dejando un ser miserable absorto por su error.
Pero no bajes lo brazos ni adormezcas el cerebro. Solo hay que estar atento para ver si la próxima vez atrapamos alguna.
Mi gran dilema, se me acaba de escapar una.
Esas risitas burlonas que escuchas cada vez que se alejan de ti.
Y sabes?, eso es peor que no saber escribir, tener tantas ideas y no poder plasmarlas.
Muchas veces cuando vamos en el carro, vemos volar una luciérnaga, poco a poco vamos imaginándola, viéndola de cerca como para que no se vaya. Sin embargo al menor descuido, (sasssss) desaparece. Si entiendes lo que trato de decir, entonces también entiendes lo que siento.
Pasar horas pintando la frase o verso perfecto, ordenándolo, encajando las palabras adecuadas, como la locura que causa escuchar una y otra vez una canción latente y punzante en tu cabeza. Es como estar en un huracán, tratando de escapar para vivir. Yo trato de atraparlas para sentirme viva.
¿Pero que pasa cuando ya casi la alcanzas y no hay red para atraparla?
Nada hombre, se escapo, otra vez oyes risitas burlonas. Es casi inaudito saber que a causa de un error como el no tener un lápiz a la mano o no estar sentado frente al ordenador, se trague de manera brutal horas de placer. Escribir me es placentero.
Y es así como las mejores frases o versos se desvanecen a lo lejos de tu memoria, dejando un ser miserable absorto por su error.
Pero no bajes lo brazos ni adormezcas el cerebro. Solo hay que estar atento para ver si la próxima vez atrapamos alguna.
Mi gran dilema, se me acaba de escapar una.

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